
Este juego no lo ví, mi pronóstico era México 0 – 2 Inglaterra, el de la IA, México 1 – 2 Inglaterra, yo sin tener idea de fútbol, ella basada en la estadística y la opinión de masas. Lo común es querer que la selección nacional gane, ¿pero a costa de qué?
¿A costa de celebrar destruyendo el espacio público? ¿A costa de celebrar aplastando personas a muerte? ¿Glorificando canciones con groserías, porque es algo muy ingenioso de la cultura mexicana? Imagínate ser un jugador, tratando de dar todo, y darte cuenta lo que pasa una vez que ganan. Que escuches en el estadio “México es Chingón”… “Échale huevos”… Líderes glorificando letras chiquitas… y millones haciendo eco. No es el mensaje, es el mensaje con su carga emocional que nos dan las palabras. Cinco muertos y chido, cinco más en la estadística…
Estoy de acuerdo contigo, no somos todos. Pero, ¿Y si sí? México parece que comenzó a vibrar muy bajo con este tema, y mientras esos cuantos, que son millones, no decidan dar el paso a algo mejor, seguiremos en el “y si sí”, en el “chingón”, en el “chile nacional”, en el meme que quiso ser marca, y en el “echándole güevos” (que es la palabra correcta, todos lo sabemos); que es el lugar donde no están los mejores.
Al final es sólo un juego. El mismo juego, que juegan los niños con pelotas improvisadas en canchas de tierra. Quizá por eso… Por la nostalgia, es importante para todos. Al final, es decisión propia, y respetada, hacia dónde uno quiere contribuir a llevar a este país; pero no nos extrañemos, cuando de repente el ¿Y si sí? Se apague.



